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Descubra por qué el tratamiento de agua garantiza un resultado de lavado perfecto

lavado perfecto

En todo establecimiento de sector HORECA es imperativo poner atención a los detalles más pequeños. Las primeras impresiones cuentan mucho y la limpieza y brillo de la cristalería, vajilla, cubertería o cualquier material son fundamentales para una presentación espectacular.

Si hay sustancias indeseables en el agua, hay que recurrir a tecnologías de tratamiento hídrico para garantizar los mejores resultados de limpieza.

De hecho, a pesar de que el agua se vea limpia, si la observamos bajo el microscopio podremos notar que tiene miles de partículas suspendidas. Y si la analizamos en un laboratorio, podremos ver que también tiene una gran variedad de sales y minerales disueltos.

Estas sales y minerales no son dañinos para el ser humano, pero tampoco son deseables en el proceso de limpieza de vajilla y cristalería, pues son los responsables de esas extrañas manchas blanquecinas que quedan cuando el agua se evapora.

Emplear esta agua provoca que todos los materiales pierdan su brillo rápidamente y, en consecuencia, hay gastos adicionales de tiempo y dinero en repasar. Además, los minerales provocan cambios en el PH del agua, lo que reduce la eficacia de los detergentes y abrillantadores.

Para evitar esto, es importante contar con un sistema de tratamiento de agua. En la industria de los lavavajillas comerciales, existen cuatro tipos de tratamientos:

Ablandamiento del agua

En algunas regiones, el agua de la red hídrica contiene altos niveles de calcio y magnesio disueltos en ella, a esto se le conoce como “Agua dura”. Estos minerales se acumulan y llegan a formar sarro en las tuberías. Ablandar el agua previene estas acumulaciones y evita que se formen “piedrecitas” que pueden dañar los delicados componentes internos del lavavajillas.

La ausencia de calcio en el agua permite que el detergente y el abrillantador hagan su trabajo de manera más efectiva, por lo que se requieren en menor cantidad. También los óxidos de calcio son sustituidos por sales solubles en agua.

Ablandar el agua es el primer paso para proteger el lavavajillas y aumentar su vida útil y a la vez disminuir costes operativos.

Desmineralización parcial 

Cuando hay demasiados minerales disueltos en el agua, lo mejor es recurrir a este procedimiento. Los tratamientos de desmineralización de Winterhalter contienen resinas de intercambio iónico. Para no abundar en tecnicismos, basta decir que las partículas minerales quedan atrapadas en la resina. Una vez que la resina se satura, basta darle un tratamiento de baño ácido para recargarla. De este modo, la producción de desechos es mínima.

Desmineralización completa

Con una desmineralización completa, todos los minerales disueltos en el agua son eliminados, se trata de un proceso que resulta en agua prácticamente destilada.

Este procedimiento es muy útil para mantener la cristalería y la porcelana con un brillo prístino por mucho tiempo.

Ósmosis inversa 

Este proceso elimina hasta el 98% de todas las sustancias disueltas en el agua. A la altura de los más altos estándares de higiene, los dispositivos de ósmosis inversa proveen agua tan pura que el proceso de lavado se vuelve perfecto: los detergentes y abrillantadores funcionan a potencia plena y la vajilla y cristalería no requieren de ninguna clase de repaso. 

Lo mejor es adquirir una unidad de tratamiento de agua acorde a sus necesidades. Recuerde que no es un gasto, sino una inversión que protege su equipo y alarga el buen aspecto de su material por muchos años.

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